Las cosas que pasan todos los días: cosas grandes, cosas pequeñas, a veces cosas insignificantes. El asunto es cómo te las tomes...
jueves, 20 de octubre de 2011
Sueños
lunes, 17 de octubre de 2011
Alto el fuego
martes, 11 de octubre de 2011
It´s Just a Matter of Time
Pero de repente pareciera que te das cuenta. Porque aún sin quererlo, aún intencionalmente evitándolo te me sentás en la mesa de al lado. Te colás en el supermercado adelante mío. Me sacás el asiento del subte. Me robás la última galletita del tarro. Me vivís cagando, bah.Y yo me desarmo en llanto.
De qué me sirve todo esto que vengo armando con paciencia de artesano si con un solo soplido desde el otro lado del mundo me derrumbás hasta los cimientos más pesados.
Cuál es el punto de seguir juntando puntos si cuando los querés cambiar por algo resulta que tenés demasiados? Alguna vez jugaste al diez mil con los dados? Bueno es lo mismo, cuando tenés muchos, vivís rebotando.
Cuánto tiempo más tengo que esperar hasta haber cicatrizado? Cuántos puentes más tengo que cruzar para estar del otro lado? Cuántas millas más tengo que nadar? Dónde te pierdo?
Dónde me hallo?
Cuándo vuelvo a ser yo sin que me duela el pasado?
Donde empiece el futuro, supongo. El presente es sólo mientras tanto.
jueves, 22 de septiembre de 2011
Pero...
Te puede pasar acá, allá… a mí, a vos, o a cualquier persona. Te puede pasar. A mí me pasó.
Un día te tildan de egoísta y a la semana siguiente resulta que la persona que tenés al lado descubre que lo mejor que puede hacer a partir de ahora es mirarse el ombligo. Todas las cartas del mazo que fuiste poniendo una arriba de la otra con tanta paciencia y temiendo cualquier correntada se desploman con tu último suspiro antes de reventar en cataratas de llanto.
Si. Mi corazón es tuyo y el tuyo es mío… pero… si me llaman de Hollywood…voy a tener que ir baby – así me contaba hoy mi nueva amiga que le dijo su ex novio actor. Nunca lo llamaron pero él igual la dejó justito antes de irse de vacaciones. Las audiciones pudieron más que el amor. A ella le pareció muy patético irse a llorar sola a una playa en Mejico así que se quedó. El se consiguió otra novia 10 años más joven que el.
Los ensayos, los gimnasios, las concentraciones, los deadlines, las audiciones… todo te juega en contra y te dan ganas de salir con la persona más normal del universo, alguien que tome café de la misma marca por el resto de su vida y a quien puedas llamar cualquier día de la semana, de 9 a 5, y sepas que va a estar sentado siempre en el mismo lugar.
A nadie le gusta ver a su novio
a) Ovacionado por miles de chicas más jóvenes que vos
b) Semidesnudo en una publicidad
c) Haciendo el amor arriba de un escenario pero con otra
d) … No verlo, porque se quedo hasta tarde quien sabe dónde. Nunca llegó.
Decidís volcarte hacia lo normal. Lo previsible, no más artistas ni gente cool, no más lookeados ni confundidos, no más promesas de grandeza y la bici atada a la vuelta de la esquina. Querés alguien que te invite a cenar y no tenga que dividir la cuenta, alguien que sea, digamos standard… pero…la rara sos vos ahora. De repente en medio de una cena se disculpan por vos – estás hablando demasiado alto, o quizás es que usas demasiadas malaspalabras?, capaz tan sólo estás borracha- Te destacan todo el tiempo los colores de la ropa que traes puesta, sos la única que fuma, te convertís en una cosa exótica que al otro le gusta sacar a pasear de vez en cuando, sin embargo that´s it. Sos un poco demasiado anormal.
Y sí, reflexionás. A lo mejor estás malacostumbrada. A lo mejor, en el fondo, sabés que por más que te quedés con el pibe normal la vas a terminar cagando con el primer intelectual asmático y bien torturado, con el primer pibe que tenga jeans mas chupines y botas más gastadas que las tuyas, con quien te convide fuego en la parte más oscura de una fiesta… porque esos son los que te hacen temblar. Esos a los que no les podes sacar la mirada de encima cuando están en el escenario. Los que te ponen los pelos de gallina cuando abren la boca… los que son de película y hacen que todo tenga banda de sonido.
Mirás a tu lado y tenés a tu cita en mocasines y te dan ganas de despeinarlo. ¿Qué estás haciendo? ¿Esa clase de tipo es con la que la gente se casa? ¿Hay que casarse? ¿En serio?
Hay algunas cosas que no tienen demasiado remedio más que bajarlas con un vaso de whisky. Esta es una, cuando te das cuenta de que sos irremediable. Y que sí, podés tratar todo lo que quieras pero los vicios de los hombres se graban en bronce y quedan para siempre; y si tu vicio son los hombres que puedan decirte una frase como esa al oído mientras te desabrochan el corpiño en el baño de un bar… entonces, servite otro whisky.
A veces, no hay pero que valga.
lunes, 12 de septiembre de 2011
Vos estas en todos lados
Vos no sos una persona. No. No sos ni una ni dos ni cien. Sos algo que imagino y que cambia de cara, de idioma, de par de anteojos cada tanto. Yo pienso, ahora, si en vez de haber mandado tantas cartas a tantos remitentes alrededor del mundo y te hubiera escrito solo a vos hoy tendríamos un libro; una publicación fermentada de amor encuadernado.
Pero no. Yo mandé todas esas cartas, apreté todas las veces el cuadradito que decía SEND. Puse mi nombre al lado de varios otros, taché, hice borrón y cuenta nueva, saqué un clavo con otro y di vuelta la página; intenté viajando en el asiento simple de los colectivos, fui al teatro y al cine sola, miré miles de rostros en el subte… tuve las ideas más descabelladas sobre el amor y después las hice papel picado una y otra vez, dejando que se las lleve el viento.
Una vez metí uno de tus nombres adentro del freezer, otra prendí una fogata bien grande a la orilla de un lago y quemé todos los malos recuerdos que habíamos engendrado juntos. Sí, ese eras vos también, sabelo.
Ayer mismo me quedé despierta hasta bien tarde a ver si por la diferencia horaria me contestabas, hoy me mandaste un mensaje de texto que no tenía comas, y mañana lo más probable es que me digas algo en francés - si sabés que no hablo francés , me lo estás haciendo a propósito?-
Vos tuviste los ojos celestes por muy poco tiempo, esa vez eras tanto más alto que yo, que ni de puntas de pie llegaba a darte un beso. Hace un par de semanas estabas un poquito más bajo pero igual, todavía tengo que estirar el cuello. Cuando tuviste el pelo largo me dejabas enredar mis dedos y decirte cosas en secreto mientras lo hacía. Hubo un corte de pelo que no me gustaba en verdad, pero nunca te lo dije, porque tenías otras tantas cosas que me hacían quererte… hoy descubrí una nueva. Tu pelo sigue siendo un tema.
Sabías cantar tan bien, sabías cocinar tan bien, sabías escribir tan bien, hacías magia con las manos; supiste hacer tantas cosas de la lista de cosas que me gustan. Si tan solo hubiera podido hacer que entraras en un solo cuerpo…
Pero no. Sos difícil eh. Tenés tus mañas y yo caigo en todas. Una y otra vez caigo, de a ratos me confundo cuál de todos sos o dónde estás metido y me quedo varada en una encrucijada entre el que fue y el que está por ser como ahora. Que no sé muy bien qué hacer, o dónde encontrarte. Tengo varias hojas escritas que dicen querido…………………………………………………………………….. Dejo espacio suficiente por si aparecés con un nombre largo. Todas, al fin y al cabo, terminan diciendo lo mismo. Todas son escritas para vos.
Me doy cuenta que con el tiempo me volví un poco mejor en detectarte, pero también hay ciertos síntomas que fueron empeorando. A esta altura creo que después del tercer Gin Tonic – quizá después del segundo – a mí deberían confiscarme todo medio de comunicación. Dejarme sólo con la palabra hablada y que se agarre el que esté sentado al lado. Tengo una terrible facilidad para hacer declaraciones, sufro de fuertes e irracionales ataques de nostalgia, tengo cursilería aguda y si no me estuve cuidando, exceso de romanticismo. Sí. Terrible. Y tu cara que se aparece en los espejos de todos los baños cuando me estoy lavando los dientes. Yo sonrío como una adolescente y pienso que cuando me despierte vas a estar ahí… pero no. A la mañana todo es diferente, la cama esta semi helada y yo me refriego los ojos una y otra vez hasta aceptarlo. No estás ahí. Ayer tampoco estabas.
De todas las formas que tomaste creo que no hay una que prefiera más. Todas me gustaron. A todas, creo, las llegue a amar en su medida, tiempo y lugar. Pero te seguís desintegrando y yo me confundo, te das cuenta, después pretendo que me entiendas. Después actúo como si te conociera de toda la vida y me olvido que ese es un camino que tenemos que volver a recorrer. Te espanto. Para mí pasa todo tan rápido que yo no necesito esos lentos meses de otoño para llegarte a querer. Yo me enamoro demasiado rápido.
Por eso no me des tu dirección. No me dejes regalos. No me invites a cenar, no me esperes a la salida del trabajo. No me mandes ningún tipo de mensaje, ni siquiera telepático – te juro que me llegan -. No me quieras, no me hables, no me entusiasmes ni siquiera un gramo. No me des nada que tenga dulce de leche. No me acaricies los labios, no me escribas, no me leas, no me respires, no me abras la puerta. No me acomodes las frazadas cuando te estés yendo, no me calientes los pies, no me huelas el pelo, no me dibujes las manos.
No hagas nada hasta que estés decidido a quedarte en un sólo cuerpo. Yo ya no quiero seguirme confundiendo. Yo ya estoy cansada de buscarte tanto.
lunes, 18 de abril de 2011
Matar el Pasado
Hace una semana que duermo mal. Cada día me despierto a las 6 de la mañana, manoteo el despertador, me doy cuenta que me volvió a pasar lo mismo de la noche anterior e intento dormir otra vez, con muy poco éxito.
Hace una semana que todas las noches no puedo coger en mis sueños. Cada noche un hombre distinto se aparece – hay variedad, no es siempre el mismo – pero son todas personas conocidas: la gama va desde ex novios pasados y recientes hasta personas con las que estuve alguna vez, personas con las que me hubiera gustado estar, caras de una sola noche, fantasías efímeras. En fin, hay de todo.
Y todas las noches, hace una semana, cada vez que estamos por coger, o hacer el amor, o garchar desenfrenadamente, básicamente ellos se mueren.
Sí. Se mueren. Todos mis hombres se mueren ahí frente a mis ojos. En mi mismísima cara. A algunos los matan terceros - ladrones o terroristas- otros (como el de ayer por ejemplo) mueren prendidos fuego en el interior de un auto. A uno le pegaron un tiro en la frente mientras me decía que me amaba y el del jueves pasado por ejemplo directamente se desvaneció de entre mis brazos.
La mayoría de las veces me muero yo también después de ellos. A mí también me matan. O me alcanza el fuego. Y entonces me despierto: abro los ojos y son las 6 de la mañana, ni un minuto más ni un minuto menos.
Hace dos días que no paro de hablar de esto y he llegado al punto de pensar en que debe haber algún mensaje oculto para mí entre esos sueños.
¿Por qué se muere todo lo viejo? Todo lo que ya no es, pero también lo que nunca fue. Con ellos se mueren mis fantasías viejas y nuevas. Todo planeamiento. Sólo una pila de muertos. Todos mis hombres, sin orden cronológico por cierto, pero todos ellos aún sin conocerse van a parar a la fosa común de mi inconsciente.
Y yo estoy cada vez más lejos.
Hasta que llegó esta semana. Y yo me tuve que enfrentar con esto que fue básicamente una prostitución onírica no concretada. ¿Qué me pasa?¿ Qué es lo que siento al respecto?
Intriga
Deseo
Desconcierto
Yo no sé si quiero estar con todos ellos. O con ninguno… Hay una parte de mí que está totalmente anulada. Existe algo que yo tenía y hace mucho que no siento y son las ganas. No las ansias ajenas, sino el placer de sentir el propio cuerpo. Mi cuerpo. Mis besos. La forma en que yo sé hacer esto, o aquello.
Ellos lo saben. Ese es su secreto.
¿Pero que es lo que tengo que entender yo de todo esto?
miércoles, 30 de marzo de 2011
El fantasma de tu boca
Me parece que mentía la vez pasada. Sí. Puras mentiras las mías.
Me parece que si tiras de uno solo de los hilos transparentes todo mi ovillo se deshace en el aire.
Me parece que hoy yo, así como me ves, estoy rota.
No se nota, claro, pero sí.
Vas a darte cuenta cuando me preguntes algo y a mí se me trabe la lengua, todas las lenguas, y las palabras salgan atravesadas y en verdad no esté diciendo nada.
Vas a notarlo claramente cuando me mires fijo y veas que tengo los ojos como de caballo triste: estoy triste por los caballos que no tengo.
Si sos más perspicaz vas a decirme algo, una palabra, algo punzante, como decir labios por ejemplo.
Labios
Estirando todas las letras.
Y entonces ahí sí, si prestás atención, vas a poder escuchar hasta el ruido de mi corazón escarchándose como si pisaras una botella sobre el asfalto.
Porque la palabra evoca la imagen y la imagen aislada no existe, tiene un contexto, un cuerpo. Y yo veo tus labios. Toco tu boca. Me recito todo el texto de Cortazar de memoria y me enamoro y me desenamoro y me acuerdo que no. No. Ahora no. Y me dan ganas de llorar y salgo a la calle conteniendo las gotas y está lloviendo y termino caminando toda mojada hasta mi casa mordiéndome los labios por no pensar en los tuyos, aunque ya está, ya es tarde, yo ya pensé en vos… y tan bien que venía zafando che. Una palabra tan chiquita pero tan íntima que mejor no sigo hablando.
Labios.
¿Y ahora cómo termino el día si te tengo así todo formado enfrente mío, casi tan tangible que hasta te hice un té cuando preparé el mío?
Y lavo la ropa, y leo todos los diarios, y me quedo mirando fijo el lavarropas que da vueltas; todo por no mirarte, porque seguís ahí enterito, sentado entre los gatos y la pared. Callado, eso sí, pero ahí. Como para que termine de aceptar de una buena vez que sos un fantasma que no se va tan fácil con un par de clases de yoga y un poco de hablar inglés. No. No señor. Así como vos decidiste no quererme más, tu fantasma decidió no abandonarme. Cagarme cada segundo de la noche a la mañana. Durante todo el día.
Y después ocurre que me quiero ir a dormir y se me sienta en la punta de la cama como diciendo,
Ves, ves, estoy acá para que sueñes conmigo, pero no esperes que me acueste con vos. No, No.
Si hay algo que el desgraciado este aprendió de vos fue esa palabra. Y yo lo miro y sigo lloviendo por todos lados y le ruego por favor andate.
¿De verdad le pido esto?
Por favor volvete real. Encarnate, sacate las medias y metete en la cama conmigo que me muero de frío. Tocame los labios con la punta de los dedos, enrédame todo el pelo, haceme reir, convídame un pedacito de flan.
Por favor. Por favor. Aparecé o desaparecé pero no seas un espectro que espera en los rincones para que una chispa de algo me dispare la nostalgia. Ayudame. Decidite.
Decidite.
Me repito. Los labios me hablan a mí esta vez.