domingo, 22 de agosto de 2010

Lavandina

Le paso lavandina a la ducha, a todas las rayitas que hay entre baldosa y baldosa. Están negras, pero lentamente descubro el blanco subyacente. Sonrío. Mi batalla contra los hongos es exitosa.

Creo que es la segunda vez que intento este experimento de limpieza/ducha en simultáneo. Es muy simple. Me desnudo como si fuera a bañarme, pero ingreso al campo de batalla provista de mis armas: cepillo y lavandina. Esta vez llevé también un balde verde al que le puse algo de agua para mezclar la lavandina ahí.

Lavandina. Lavandina. Cuantas reminiscencias en su aroma. Por un lado las piletas, las abuelas, las casas viejas, los veranos, un par de ojotas, vestuario. Todo muy de baldosa y azulejo. Lavandina. Eso que nadie quiere usar más y a cambio inventan superhéroes armados con capa y espada contra quién sabe cuántos gérmenes. Pero lo mejor es la simpleza de este líquido tan temido. Por eso me desnudo. Para no dejar nada manchado. Después me quedan las manos medio raras pero me pongo crema. Ninguna vieja se murió jamás por usar lavandina che.

Ahora que termino de pasarla y de limpiar cada rayita procedo a bañarme yo. A estrenar la limpieza de mi ducha. Y me paso por el cuerpo productos varios, pensando en la cantidad de cosas que usamos cada día. Productos. Si hubiera algo como la lavandina que fuera simple y seguro. Pero no, no hay. Nuestro cuerpo es más marketinero que los azulejos creo. Qué se yo.

Cuando me estoy por poner la crema de enjuague me doy cuenta de algo terrible. Todos mis anillos de plata están negros. ¿Fue la lavandina? ¿Ahora qué hago? Me acuerdo que mi mamá limpiaba las cosas de plata con algo, una vez al año. Sacaba todo de las vitrinas y lo ponía en la mesa del comedor cuando todavía vivíamos todos juntos y la mesa era grande. Y los dejaba bien brillantes. Pero qué usaba, no me acuerdo. Era algo simple también. Odex. Cif. Alcohol. NO. Alcohol no. Eso es para sacarles los pegotes a los tuppers. Qué usaba. No sé.

Creo que por algo así inventaron el dicho que se le caen los anillos a la gente por hacer ciertas cosas. No se le caen literalmente. Se le cagan mejor dicho.

viernes, 13 de agosto de 2010

Fever


 

Cerrá.

Cerrá la ventana

que ya se cambio el aire de enfermo que me rodeaba.

Que tengo los ojos chinos de fiebre,

los dientes como con rayitas

La luz medio encendida

y todo lo que no puedo entender.

No deliro.

No.

Yo estoy de verdad flotando.

Es que hice mucha fuerza.

Yo estoy segura de que cuando pienso mi cuerpo cambia.

Cuando tengo ideas estoy más caliente.

Las empollo.

Soy la gallina de las ideas de oro.

Con o sin plumas.

Cerrá la ventana que tengo frío.

Vestida adentro de la cama, si vos no estas…

yo tengo frío.

Cuidame.

No hablemos nada Más.